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Lo que hay que contar del Villa... por Montse Coque (Diario Marca)

La periodista madrileña vivió con nosotros las 72 horas centrales del Villa.


Me llamo Montse y vengo de Madrid a ver un torneo que se prometía con unas expectativas y cifras que han servido a los más pesimistas, agoreros y pájaros de mal agüero para indicar que la cosa se iba a ir de las manos e iba a ser testigo presencial de un naufragio más que de una competición de JUDO.

Y es que moverse entre los parámetros de  1.050 judokas y cuatro categorías eran indicios más que suficientes para la receta de un buen descalabro. Esta ciclópea cifra gestionaba Carlos Fernández al frente de un equipo formado por integrantes del JUDO CLUB AVILES, amigos y familiares, e igual que Perseo, comenzaba con los peores presagios con todos los dioses y el destino en contra, pero como dice el amigo Cohen “los pronósticos están para batirlos”. Ya se sabe que el pesimista a veces puede ser derribado y devorado por las circunstancias, aunque tampoco era cuestión de sumergirse en el optimismo y relajarse confiado. De modo que ni lo uno ni lo otro, la virtud esta en el termino medio con este equipo que ya había hecho lo más difícil: primero reunir a más de mil judokas (tarea hercúlea con toda seguridad) y había que contemplar un escenario con dos datos mejor dicho hechos, que todo el mundo parecía olvidar, el año pasado se llegaba a cifra record de más de 700 participantes, se superaba la del año anterior como en todas y cada una de ellas, y en segundo lugar  les avalaban las nueve ediciones anteriores que ya habían organizado. Así que esto no son las Termopilas sino Avilés, no hay 300 sino 1050 y esa noche y las demás se cena en la gloria en esta ciudad.

La muestra que hasta el último detalle iba a estar contemplado y no habría lugar para la improvisación la daba a mi llegada una señal de tráfico que ya indicaba el evento y yo descubría atónita, primera vez que veía esto en una competición de JUDO. Y como no hay catering, ni falta que hace y consume recursos necesarios para otras cosas, un puñado de madres se ejercitaba y les cundía en la preparación de ni sabe cuántas bolsas de picnics que contenían incluso información turística de Avilés y la comarca  por si quedaba algo de tiempo. Trabajo, esfuerzo, rodearse de un equipo entregado,  que ha sabido estar a la altura y donde todos coincidían en objetivo ha sido la fórmula mágica para lograr EL MEJOR VILLA DE LA HISTORIA, se aplicaban el cuento todos y ahora es turno de mencionar a aquellos que han permanecido en la sombra como Jorge Álvarez, Javier Inclán, los Betegón, Santiago, Javier Castellanos, José Polledo, los Fandiño, Javier Fernández y Elvira con su labor también han logrado hacer que este VILLA DE AVILES brille por mucho tiempo, el mismo que se va hablar de él. 

Toca pregonar lo de se hace saber que a día de hoy se acaba de batir el record de participación en un torneo de JUDO.  Se finalizaba con un CUM LAUDE en cuanto a organización y yo con montón de preguntas que se resolvían con la fórmula mágica   que este asturiano ha empleado y emplea también para otros menesteres no muy alejados de este deporte porque parece que es lo que da resultados, vengo de un sitio donde se sale mucho más tarde de competiciones con una cuarta parte de participantes.  

Y todo comenzaba en el pabellón El Quirinal que ofrecía excelentes instalaciones deportivas y también se gradúan con nota las recién inauguradas instalaciones ofrecidas por la organización para el alojamiento. Se arrancaba el sábado con puntualidad británica, la mesa central en el centro y centrados en su labor, no se paraba en ningún momento de asignar tatami a los deportistas para que la competición tomase ritmo, y una y otra vez resonaban las voces de Pablo González Acero, Bibiana Zapico, Marcos Torres, Héctor Torre, Sergio Aneiros, Alberto Estrada, Jaime Fernández y Adrián Pellejo dirigiendo a los judokas a su tapiz,  correspondía a esta maquinaria de reloj suizo las mesas de los cronos formadas por los judokas del club más jóvenes que también estuvieron a la altura de los mejores, y para completar este perfecto engranaje había personas encargadas de vigilar que todo funcionase, de despejar la zona que daba paso a la competición, y sin excepciones como marca el rigor, también fui amablemente invitada a abandonarla, es sitio sólo y exclusivamente para el competidor y entrenador que aguarda su turno de competición, por los tapices se veía el judo que venía de todos los rincones de la piel de toro e incluso Canarias o Baleares, de Portugal, Rumania, Gran Bretaña, Argentina y Holanda. Finalizaba una categoría incluso antes de tiempo, se procedía a la entrega de medallas y más de lo mismo para los chicos grandes de la júnior que recibían sus preseas según lo previsto. La jornada siguiente el mismo sistema de trabajo daba por finalizada la competición a la hora marcada.

En cuanto al balance deportivo del club anfitrión del torneo probablemente Carlos dará mejor cuenta del resultado de sus chicos, pude hablar con el angelical (fuera del tatami) Álvaro Arrieta de 15 años que lograba el bronce y dejarme boquiabierta con su “practico judo para intentar superarme, me hace saber que soy capaz de hacer más cosas de las que puedo, descubro y venzo mis limitaciones” y añadía “en el futuro me quiero ver con una profesión y practicando este deporte, no quiero dejar de ser judoka. Tengo que estudiar aunque me cueste, es indispensable” sobre su club “somos todos compañeros, no importa la edad estamos para ayudarnos unos a otros, Carlos mi entrenador es un apoyo importante, llevo 8 años junto a él y es una persona importante en mi vida, es duro y exigente pero también es alguien que sabes que  siempre está ahí apoyándote”. Culminaron la faena el domingo los infantiles con 3 magníficos oros que sumadas a todas las demas medallas dejaban el botín de los de Carlos Fernández en 3 oros, 1 plata y cinco bronces para demostrar que el club local es puntero una vez más a nivel nacional.

No voy a finalizar sin agradecer el exquisito trato recibido por parte de Carlos Fernández y todos los integrantes del JUDO CLUB AVILES que han hecho posible  que pueda contar como se puede llegar hacer las cosas y he disfrutado del judo que se ha podido ver en la X INTERNACIONAL VILLA DE AVILES. De nuevo y desde Madrid hay que volver a decir aquello de “con estos asturianos se aprende por fin que quitarse el sombrero no es un gesto sino tal vez la única virtud a nuestro alcance”

Montse Coque

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